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Salud

Brote de sarampión: causas y acciones

En 2019 se dio la mayor cantidad de casos desde la eliminación de la circulación endémica del virus. Por qué se produjo y cómo se está reforzando la vacunación.

La situación de avance del sarampión es crítica a nivel global y Argentina no está exenta. Nuestro país está atravesando el mayor brote de la enfermedad desde la eliminación de la circulación endémica del virus, alcanzada en el 2000 y certificada en 2016 por la Organización Panamericana de la Salud.

De acuerdo con el Boletín Integrado de Vigilancia publicado en la semana epidemiológica 50, en 2019 se registraron 88 casos de sarampión, 86 detectados en Argentina y 2 en España. De los 86 casos detectados en Argentina, 7 fueron importados o relacionados a la importación y 79 no cuentan con antecedentes de viaje o vínculo con casos importados. El brote se concentra en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires. El genotipo detectado es el D8, linaje Mvs/Gir Somnath.IND/42.16, de amplia circulación en América Latina. Justamente el contexto regional es una de las causas de este nuevo brote en el país.

Hasta el momento, 14 de los 35 países americanos confirmaron casos en 2019 y en Venezuela y Brasil se restableció la circulación endémica. Brasil atraviesa el brote más importante del continente, con 19 estados afectados y más de 11.800 casos notificados.

Las causas del brote

Los movimientos migratorios y los desplazamientos temporales por motivos turísticos o comerciales han sido determinantes en la evolución del brote en toda la región, y consecuentemente también aquí. Pero además confluyeron otros factores. Si bien Argentina ha tenido siempre altas tasas de vacunación, en los últimos años éstas han descendido entre las poblaciones vulnerables.

Según un informe de la Fundación Bunge y Born, nuestro país cuenta con uno de los calendarios de vacunación más actualizados y completos del mundo, pero alrededor de 700.000 dosis de estas vacunas obligatorias dejan de aplicarse durante el primer año de vida.

Una reciente encuesta realizada por esta entidad registró que los faltantes de vacunas son el principal motivo referido por quienes no se pudieron vacunar, pero también revela que hay dificultades asociadas a cuestiones organizativas (como horarios restringidos de los vacunatorios o que directamente están cerrados) o información errónea de parte de los profesionales encargados de la inmunización (por ejemplo no aplicar la vacuna porque la persona está resfriada).

Los movimientos antivacunas, que sí han tenido un fuerte peso en los brotes de sarampión en otros países de Europa y en Estados Unidos, aquí en cambio son minúsculos y no han sido relevantes en las causas del cuadro actual.

Esquemas de vacunación

Ante el brote que atraviesa actualmente la Argentina, las autoridades sanitarias dispusieron acciones intensivas de vacunación en la Capital y en las regiones sanitarias bonaerenses donde se reportaron casos, estableciendo en estas zonas que los bebés de entre 6 y 11 meses de vida reciban obligatoriamente una dosis “cero” de la vacuna triple viral, adicional al calendario. Los niños y las niñas de 13 meses a 4 años inclusive deben acreditar al menos dos dosis de la vacuna después del año de vida. Todos los mayores de 5 años, incluidos adolescentes y adultos, deben tener al menos dos dosis de vacuna con componente contra el sarampión (monovalente, doble o triple viral). No obstante, aclaró el Ministerio de Salud, estas indicaciones pueden sufrir variaciones de acuerdo a la situación epidemiológica y no se descartó que, si así se requiere, se amplíe la zona geográfica de indicación de las vacunas para los menores de un año.

Para el resto del país, de 12 meses a cuatro años hay que acreditar una dosis de triple viral y, los mayores de cinco años, dos dosis de vacuna aplicada después del año de vida o contar con serología IgG positiva para sarampión. Los nacidos antes de 1965 no necesitan vacunarse porque se consideran inmunes.

En el caso de los que tengan previsto viajar al exterior, se sugiere suspender o reprogramar el viaje para los menores de seis meses, aplicar una dosis “cero” para los que tienen entre 6 y 11 meses, acreditar dos dosis de triple viral para los niños y niñas de 12 meses a 4 años inclusive, y acreditar dos dosis de vacuna aplicada después del año o  serología IgG positiva para los mayores de cinco años. En el caso de las embarazadas, se desaconseja viajar si no tienen antecedentes comprobables de vacunación o anticuerpos contra el sarampión. De no contar con las dosis recomendadas, la vacuna debe ser aplicada como mínimo 15 días antes del viaje.

El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que puede ser grave o fatal y no tiene tratamiento. Se transmite fácilmente cuando la persona infectada elimina secreciones respiratorias al hablar, toser o estornudar, o por estar en contacto con cualquier objeto contaminado. Afecta sobre todo a niños, que son quienes presentan más frecuentemente complicaciones. Sus síntomas son fiebre alta (mayor de 38°) y erupción en la piel, y ante la presencia de estos síntomas se debe consultar al médico. La vacunación es la única manera de prevenirla y la triple viral se aplica gratuitamente en todos los hospitales y centros de salud del país. Ante la duda sobre si es necesario recibir una dosis extra de acuerdo a estas nuevas recomendaciones, hay que consultar con el médico.

Fuente: Boletín Integrado de Vigilancia, Ministerio de Salud de la Nación, Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Organización Panamericana de la Salud, Fundación Bunge y Born.

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