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Hipertensión Juvenil

Icon Fecha 06 noviembre, 2019

Entre 3 y 5 de cada 100 niños tienen presión arterial elevada. Se presenta con mayor frecuencia en chicos y chicas con sobrepeso y obesidad. Es imprescindible controlar los niveles arteriales en el consultorio del pediatra y estimular cambios en el estilo de vida. 

Cada vez aumenta más la prevalencia de la hipertensión arterial en niños y adolescentes, impulsada sobre todo por factores ambientales como el sobrepeso, la ingesta de sal y alcohol o el sedentarismo. 

Tomando como referencia estudios llevados a cabo en los Estados Unidos en 2017 por los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC), alrededor del 4% de los niños de entre 12 y 19 años de edad tiene hipertensión, mientras que otro 10% posee una presión arterial elevada. 

En la Argentina, la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial, SAHA, estima que la hipertensión afecta a entre el 3 y el 5% de los niños y adolescentes, y se presenta con mayor frecuencia en los chicos y chicas con obesidad. 

La presión arterial en los niños es menor que en los adultos y aumenta con el crecimiento hasta alcanzar los niveles del adulto al final de la adolescencia. 

En la infancia no existe un valor único para definir hipertensión, tal y como sí sucede en el caso de los adultos (cuyos valores son de 140/90 mmHg ó 14/9 para la presión sistólica y diastólica, respectivamente), por lo que se utilizan tablas de presión arterial, similares a las de peso y talla, para definir si hay hipertensión

Otro punto importante es que un único registro elevado de presión arterial no implica que la niña o el niño sean hipertensos, sino que es necesario llevar un registro de los niveles arteriales. Esto es porque diversas situaciones que pueden afectar los niveles de la presión arterial, por ejemplo: 

Hora del día. La presión arterial cambia a lo largo del día.

Nivel de actividad física. La presión arterial suele ser más alta durante la actividad física y justo después.

Emociones. Sentirse enojado, atemorizado o ansioso puede afectar la presión arterial.

Edad, altura, peso y sexo. La presión arterial es menor en los bebés, en comparación con los niños más grandes. Los chicos de mayor estatura suelen tener una presión arterial más alta que los más bajos, y los varones tienden a presentar una presión arterial algo más alta que las chicas.

Por eso, una sola medición de presión arterial alta no implica que un niño o una niña sufran de hipertensión. El diagnóstico preciso se realiza luego de al menos tres tomas de presión en ocasiones diferentes en el consultorio del médico pediatra y que arrojen un resultado de hipertensión. 

De ser necesario, el diagnóstico se confirmará con un monitoreo ambulatorio de presión arterial (un aparato automático que mide la presión durante 24 horas en el domicilio y realizando actividades habituales). 

Los especialistas recomiendan que a los chicos se les tome habitualmente la presión, sobre todo si hay factores de riesgo, como puede ser la existencia de antecedentes hereditarios de hipertensión, sobrepeso, obesidad, altos niveles de sedentarismo y problemas con la alimentación. 

¿Por qué es tan importante controlar la presión arterial infantil? La hipertensión puede dañar los vasos sanguíneos, el corazón y el cerebro. Eso aumenta el riesgo de tener un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular cuando el niño llega a su edad adulta.

Además de conocer la presión arterial del niño en cuestión, otras medidas para prevenir y controlar los valores de la presión arterial son mantener una dieta equilibrada, aumentando el consumo de verduras, frutas y fibras, y disminuyendo la ingesta de grasas, en particular a través de snacks, embutidos, panificados, dulces y golosinas. También es preciso reducir el consumo de jugos y bebidas azucaradas y moderar el consumo de sal. A estos hábitos alimenticios se le suman la práctica rutinaria de ejercicio y mantener un peso corporal adecuado.  

Cuando los niveles de presión arterial siguen siendo altos aun con cambios en el estilo de vida, los médicos pueden indicar la administración de fármacos antihipertensivos. 

Fuentes: Centers for Disease Control and Prevention, CDC, Estados Unidos. Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial, SAHA. Hipertensión arterial en niños y adolescentes, Francisco de la Cerda Ojeda y Carlos Herrero Hernando, Protoc diagn ter pediatr. 2014;1:171-89.

Toda esta información tiene por objetivo contribuir a la concientización y al conocimiento por parte de la comunidad sobre diversos temas vinculados al cuidado de su salud. Sin embargo, bajo ningún punto de vista intenta reemplazar el diálogo médico-paciente, que es uno de los espacios más valiosos para conocer en profundidad sobre éste y muchos otros temas, preservar la salud como estado de bienestar general, prevenir el desarrollo de enfermedades, acceder al adecuado diagnóstico de determinados cuadros e iniciar el tratamiento que el profesional de la salud sugiera y consensue con el paciente.

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