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Salud

Barbijos: recomendaciones para el buen uso de mascarillas caseras

En los últimos días comenzaron a cambiar las recomendaciones en torno al uso de barbijos caseros o tapabocas, como una medida que podría ayudar a reducir el contagio. La Ciudad de Buenos Aires dispuso el uso obligatorio de tapabocas en ciertos ámbitos. La OMS remarca que se deben cuidar este insumo sanitario para el personal de salud. 

En este avance de la pandemia de coronavirus, uno de los temas que por estas horas genera más dudas y controversias tiene que ver con el uso de los barbijos. En Estados Unidos, el CDC (Centros para el Control de las Enfermedades) de Estados Unidos cambió su recomendación y en Argentina, el sitio oficial con las recomendaciones de salud en torno a la pandemia publicó un apartado sobre los barbijos caseros, cómo confeccionarlos y cuál sería un buen uso de estos protectores faciales. La Ciudad de Buenos Aires, en tanto, dispuso que a partir del 15 de abril será obligatorio el uso de tapabocas en ciertos ámbitos, como el transporte público y comercios. A su vez, algunas provincias, como La  Rioja y Jujuy, están exigiendo la obligatoriedad para circular por la vía pública con la boca tapada. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue insistiendo en que el barbijo o mascarilla no previene del contagio a quien la utilice. ¿Por qué están cambiando las recomendaciones entonces?

El problema de los pacientes asintomáticos

Las nuevas evidencias sobre esta pandemia de coronavirus, una enfermedad sobre la cual estamos aprendiendo constantemente, muestran que hay personas que no manifiestan los síntomas, pero que igual pueden contagiar. Son las que se conocen como pacientes asintomáticos, y la recomendación de uso de barbijo en la vía pública tiene que ver, justamente, con evitar que quienes son portadores del virus pero no lo saben puedan infectar a otros. Además, los pacientes con coronavirus que desarrollan síntomas también pueden contagiar antes de que estos se expresen, lo que se llama pacientes pre sintomáticos.  

Ese fue el argumento que esgrimió el CDC de Estados Unidos para recomendar las coberturas de tela sobre el rostro en los ámbitos públicos donde es difícil mantener la distancia social (por ejemplo, en un supermercado o farmacia) y en especial en las áreas de transmisión comunitaria. En una conferencia de prensa el viernes 3 de abril, Michael Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias de Salud de la OMS, admitió que el uso de mascarillas en la comunidad “puede ayudar en una respuesta integral general a la enfermedad”. Sin embargo, no ha habido aún cambios al respecto en las directivas del organismo de Naciones Unidas. 

El martes 7 de abril, también en una conferencia de prensa, la Organización Panamericana de la Salud señaló que mientras los gobiernos nacionales revisan las pautas sobre el uso de barbijos, es esencial conservarlos para que pueda protegerse el personal de salud. Además, advirtió sobre la falsa sensación de seguridad que generan las máscaras caseras y llamó a respetar la evidencia científica sobre las medidas de prevención, como mantener una distancia prudencial e insistir con el lavado de manos. 

En Argentina, el Ministerio de Salud sigue las directivas de la OMS y mantiene la recomendación del uso de barbijos solo para personas que presentan síntomas de infección respiratoria (fiebre con tos, dolor de garganta o dificultad respiratoria) y para personal de salud que atiende a personas con síntomas respiratorios. No obstante, publicó un apartado especial con recomendaciones para quienes decidan utilizar mascarillas caseras cuando deban concurrir a lugares donde el distanciamiento social se puede ver dificultado, como en un negocio: https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/barbijo

Las máscaras caseras

Lo que remarcan todos los expertos que recomiendan cubrirse al salir a la calle para evitar la diseminación del virus por parte de los pacientes asintomáticos es que no deben utilizar máscaras quirúrgicas, que es un insumo médico crítico y escaso, sino que se indica en estos casos las de fabricación casera

Los barbijos y en especial las llamadas máscaras N95, son insumos hospitalarios críticos en el marco de esta pandemia. La OMS advierte que “las existencias de mascarillas en el mundo se están agotando” e insta a “utilizarlas de forma sensata” haciendo “un uso racional” para “no derrochar innecesariamente ni usar indebidamente unos utensilios que son valiosos”.

El Centro Nacional para la Inmunización y Enfermedades Respiratorias de EE.UU. dio instrucciones en su sitio web para realizar máscaras caseras de tela. Recomienda que sea un tejido de algodón, y pueden hacerse —incluso sin costura— a partir de un retazo de lienzo, cortando una remera o con una bandana. Estos barbijos hechos en casa son económicos y pueden reutilizarse después de un correcto lavado: https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/prevent-getting-sick/diy-cloth-face-coverings.html

Siempre que se utilice un barbijo, deben tomarse medidas de precaución al retirarlo, tomándolo por los elásticos o las cintas y no por delante. Hay que ponerlo inmediatamente a lavar e higienizarse las manos. 

Además, desde el Ministerio de Salud enumeraron algunas especificaciones a tener en cuenta con las máscaras caseras:

  • Deben tener varias capas de tela
  • Deben ajustarse bien a la cara
  • Son de uso individual
  • Deben poder lavarse y reutilizarse
  • Estas máscaras no reemplaza las recomendaciones vigentes: el aislamiento y distanciamiento social, el lavado de manos, el toser con el codo, airear ambientes y limpiar superficies

Fuente: Organización Mundial de la Salud, Ministerio de Salud, Centros para el Control de Enfermedades de EE.UU., Télam, Clarín

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Toda esta información tiene por objetivo contribuir a la concientización y al conocimiento por parte de la comunidad sobre diversos temas vinculados al cuidado de su salud. Sin embargo, bajo ningún punto de vista intenta reemplazar el diálogo médico-paciente, que es uno de los espacios más valiosos para conocer en profundidad sobre éste y muchos otros temas, preservar la salud como estado de bienestar general, prevenir el desarrollo de enfermedades, acceder al adecuado diagnóstico de determinados cuadros e iniciar el tratamiento que el profesional de la salud sugiera y consensue con el paciente.