¿Cómo es el sistema de salud argentino?

Una mirada a las estadísticas oficiales muestra fuerte carga de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles, disparidades geográficas en la infraestructura y que una de cada tres personas no tiene cobertura médica.

Una fuerte demanda generada por las enfermedades crónicas y un sistema diversificado para darle respuesta, con disparidades geográficas en cuanto a la infraestructura y un porcentaje significativo de la población sin cobertura médica

Ese sería un cuadro de cómo está el sistema de salud argentino hoy, una lectura sobre la información estadística de todo el país que marca, en primer lugar, un aumento de la carga por enfermedades prevenibles derivadas de la obesidad, que mostró un aumento significativo (42,5% en ocho años), según los datos del último Análisis de Situación de Salud de la República Argentina publicado por la Secretaría de Gobierno de Salud (ahora Ministerio) de la Nación. 

Al analizar la morbilidad hospitalaria, más de la mitad de los egresos hospitalarios por patologías (52%) se asoció a las enfermedades crónicas no transmisibles, destacándose en primer lugar las digestivas (10%), cardiovasculares (6%), genitourinarias (6%) y el cáncer (11%). Las internaciones obstétricas representaron el 22% del total de egresos y las asociadas a las enfermedades infecciosas, el 11%.  Los traumatismos fueron la causa del 15,5% de los egresos en los varones y del 4,3% en las mujeres.

Los recursos del sistema 

Los establecimientos de salud con internación general representan el 9% del total de los 25.751 centros que existen en el país, a los que se suma un 7% de establecimientos con internación especializada en tercera edad, un 2% de centros materno infantiles y un mismo porcentaje de internación en otras especialidades. El 56% del total de los centros brinda diagnóstico y tratamiento, pero no internación. 

La mitad de los establecimientos de atención médica están concentrados en la región de mayor densidad poblacional  (sólo la provincia de Buenos Aires tiene el 26%). Sin embargo, allí la relación establecimiento/población muestra el indicador más bajo de todo el país, con 4,6 establecimientos por cada 10.000 habitantes. La mejor relación en este indicador la tiene Cuyo, con 9,9. En el NOA y el NEA es donde se observa una mayor proporción de establecimientos de salud públicos, 56% y 59% respectivamente, sobre el promedio del país de 40%.

Financiamiento mixto

Una característica particular del sistema de salud argentino es la coexistencia de lo que podrían considerarse tres “subsistemas” de atención y financiamiento. Actualmente, los argentinos tienen tres grandes tipos de coberturas de salud. Para 2010, año del último censo poblacional, el 64% de los habitantes contaba con una cobertura, siendo la obra social la mayoritaria (46%). Cuenta con una prepaga, ya sea a través de la obra social o por contratación voluntaria, el 16%. El 2% se atiende a través de programas y planes estatales de salud y el 36% no cuenta con ninguna cobertura de salud y se atiende exclusivamente en los servicios públicos sanitarios. El NEA y el NOA coinciden con las regiones donde es mayor la demanda sobre el sistema público: en el primer caso, el 51% de los habitantes se atiende allí y en el segundo, el 44%. 

Respecto del gasto público, el área salud representó en 2015 el 7% del PBI. Un 3% se destinó a la atención pública y el mismo porcentaje a las obras sociales, mientras que el 1% restante fue para el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados. El 50% del gasto público correspondió al Estado nacional, el 42% al nivel provincial y el 8% al municipal. 

Centros médicos y personal

Al cruzar los datos de financiamiento con establecimientos, la mayor parte de los centros de salud depende de las provincias (59%), seguidos por los municipios (39%) y por último, la Nación (2%). En la región Centro, esta distribución es diferente y la mayoría de las unidades de atención son municipales. Aquí también se concentra el 74% del total de camas de internación del país, que son 220.910, la mayoría generales y de internaciones prolongadas (89.314 y 85.784 respectivamente), seguidas de las pediátricas (10.345), las de maternidad (8.501) y UTI (8.293). 

Respecto de los centros de atención primaria, se contabilizan 7.844, de los cuales la mayoría (45%) tiene atención médica diaria y con especialidades; en el 27% la atención médica es al menos tres días a la semana, y el 25% brinda una atención médica no periódica, menor a tres veces semanales; el 3% tiene guardia permanente. En el NEA y el NOA es donde se da el mayor porcentaje de establecimientos que no ofrecen atención periódica: 48% en el primer caso y 48% en el segundo, contra sólo un 6% en la región Centro. 

En el sector salud, se encontraban empleadas 832.167 personas, de acuerdo a la Encuesta Anual de Hogares Urbanos del tercer trimestre de 2014. El 57% trabajaba en el sector privado y el 54% tiene un nivel educativo superior universitario completo. El 32,7% es médico, el 29,2% enfermero, el 8,8% psicólogo y el 4,6%, odontólogo. El 27% de los profesionales refirió sobreocupación horaria

A nivel país, la tasa es de 39,6 médicos por cada 10.000 habitantes, pero apenas 4 enfermeros cada 10.000 habitantes, uno de los índices más bajos del mundo, según datos comparativos de la Organización Panamericana de la Salud. La Organización Mundial de la Salud estima un umbral mínimo de 23 profesionales (incluidos médicos, enfermeras y parteras) por cada 10.000 habitantes para alcanzar las tasas de cobertura adecuadas para las intervenciones clave de atención primaria de salud prioritarias en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación, Organización Mundial de la Salud

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Toda esta información tiene por objetivo contribuir a la concientización y al conocimiento por parte de la comunidad sobre diversos temas vinculados al cuidado de su salud. Sin embargo, bajo ningún punto de vista intenta reemplazar el diálogo médico-paciente, que es uno de los espacios más valiosos para conocer en profundidad sobre éste y muchos otros temas, preservar la salud como estado de bienestar general, prevenir el desarrollo de enfermedades, acceder al adecuado diagnóstico de determinados cuadros e iniciar el tratamiento que el profesional de la salud sugiera y consensue con el paciente.