Información sobre patologías, hábitos saludables y prevención.

Salud

Cuidados del sol en verano

Si bien debemos protegernos del sol todo el año, por las características propias de la época estival nos vemos más expuestos a los riesgos de los rayos UVB y UVA.

La radiación ultravioleta es el principal factor de riesgo para la mayoría de los tipos de cáncer de piel: en Argentina, se le atribuyen más de la mitad de los casos de melanoma. La protección frente a ella debe realizarse durante todo el año pero el verano, por las características propias de la época, es un momento en el que los cuidados frente a los rayos solares deben intensificarse

Con las temperaturas cálidas y días soleados, el verano invita a realizar más actividades al aire libre. Del mismo modo, son los meses en los que la mayoría de la gente opta por tomar sus vacaciones, con lo que también pasan más horas bajo los rayos del sol, ya sea en la playa, en las sierras o en otros destinos turísticos. 

Más allá de que no nos expongamos todo el día a tomar sol en una reposera, hay múltiples contextos adonde uno se expone y está menos alerta de ello: al jugar un partido de fútbol, al encontrarse en una plaza con amigos, saliendo a caminar al aire libre o inclusive si el trabajo cotidiano representa estar mucho tiempo bajo el sol. 

Por eso, es importante respetar las rutinas de fotoprotección e incorporar sus conceptos básicos para mantenerlos durante todo del año. 

Rayos UVA y UVB

La luz solar es la fuente principal de la radiación ultravioleta, pero también lo son las camas solares, cuyo uso está estrictamente desaconsejado. La radiación ultravioleta daña el ADN de las células de la piel y cuando los genes que controlan el crecimiento celular se ven afectados, se desencadena el cáncer de piel. Los rayos ultravioletas que elevan el riesgo son de dos tipos:

  • UVA: están asociados al daño a largo plazo y por eso son los causantes de las arrugas, pero también están vinculados con ciertos tipos de cáncer. 
  • UVB: dañan directamente el ADN celular, son los que causan principalmente las quemaduras solares y la mayoría de los casos de cáncer de piel.

Los fotoprotectores disminuyen la acción de estos rayos. En un mismo producto se suelen combinar fotoprotectores físicos, que reflejan y dispersan la radiación, y químicos, que absorben la radiación transformándola en energía no perjudicial. 

Factor de protección solar 

Todos los protectores solares están rotulados con un índice, el Factor de Protección Solar (FPS). Este número mide el tiempo necesario de exposición a la radiación para producir un enrojecimiento mínimo de la piel. Si la piel de una persona tarda 10 minutos en enrojecerse sin fotoprotección, con un FPS 20 debería tardar 200 minutos.

Los dermatólogos recomiendan utilizar protector solar de al menos factor 30, aunque los FPS superiores a 50 sólo proporcionan un pequeño aumento en la protección. Hay que tener en cuenta que ningún protector bloquea completamente la radiación ultravioleta, incluso aquellos que se promocionan como pantallas solares o bloqueadores. Y en todos los casos, sin importar el índice de FPS, hay que tener en cuenta estas recomendaciones para su empleo:

  • Verificar la fecha de vencimiento del producto.
  • Aplicar una cantidad generosa en la piel seca 20 minutos antes de la exposición. 
  • La cantidad exacta de protector solar para un adulto puede calcularse con la regla de las 11 cucharadas: una cucharada de té en toda la cara y la cabeza; otra para los brazos, antebrazos y manos; dos para el muslo, pierna y pie de cada lado; dos para el pecho y abdomen y otras dos para toda la espalda.
  • Renovar el protector solar cada dos horas con la piel seca o cada vez que uno sale del agua y se frota o se seca la zona.
  • Utilizar el protector solar en todas las superficies de la piel, incluso el cuello, la parte superior de los pies, las orejas y la parte superior de la cabeza.
  • Utilizar un protector solar específico para los labios, también con un FPS mínimo de 30.

Los niños menores de seis meses no deben exponerse al sol. No utilizar en ellos protector solar.

Otros cuidados

Si bien las cremas protectoras son un recurso muy útil para prevenir los daños de los rayos ultravioleta, la principal manera de protegerse es evitando que la piel reciba la radiación. Por eso es aconsejable, especialmente en verano, tomar también estos recaudos: 

  • Evitar exponerse al sol entre las 10 y las 16 horas, cuando las radiaciones son mayores. Pero tener en cuenta que fuera de ese horario el riesgo también existe.
  • Siempre que se pueda, buscar la sombra, ya sea debajo de un árbol, un techo, una sombrilla o carpa en la playa.
  • Elegir ropa adecuada para protegerse del sol, de trama apretada y con mangas.
  • Usar un sombrero de tela ajustada (no de mimbre) que tenga un ala de por lo menos 2 a 3 pulgadas para proteger las orejas, los ojos, la frente, la nariz y el cuero cabelludo. Las gorras tipo de béisbol protegen la cabeza, pero no el cuello ni las orejas. 
  • Usar lentes de sol que bloqueen del 99% al 100% de los rayos UVA y UVB. Verificar esto en la etiqueta antes de comprarlos.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación, Sociedad Argentina de Dermatología, Mayo Clinic, American Cancer Society, Skin Cancer Foundation

#HablemosDeInnovaciónEnSalud

Conversemos en estas redes:

Facebook: CAEMEar

Twitter: @CAEMEAR

Linkedin: CAEME

Youtube: CAEME Argentina

Toda esta información tiene por objetivo contribuir a la concientización  y al conocimiento por parte de la comunidad sobre diversos temas vinculados al cuidado de su salud. Sin embargo, bajo ningún punto de vista intenta reemplazar el diálogo médico-paciente, que es uno de los espacios más valiosos para conocer en profundidad sobre éste y muchos  otros temas, preservar la salud como estado de bienestar general, prevenir el desarrollo de enfermedades, acceder al adecuado diagnóstico de determinados cuadros e iniciar el tratamiento que el profesional de la salud sugiera y consensue con el paciente.