10 mitos sobre los antibióticos

La resistencia antimicrobiana es un problema grave de salud pública. La población en general puede ayudar a combatirla. Para eso, es necesario tener información correcta sobre su uso.

Los antibióticos son fármacos que transformaron la historia de la medicina, evitando millones de muertes y hospitalizaciones en los últimos cien años. No obstante, el proceso natural de resistencia antimicrobiana se agudizó en los últimos años y hoy nos enfrentamos a un serio problema de salud pública: muchos de esos antibióticos eficaces ya no lo son frente a patógenos que agudizaron sus mecanismos para evitar ser atacados por los antimicrobianos. 

La principal causa de este complejo fenómeno se encuentra justamente en la mala utilización de los antibióticos. Los agentes sanitarios deben prescribir estos fármacos sólo en los casos que son necesarios y a la vez deben indicar el más preciso para tratar cada tipo de infección. Pero la población en general también tiene una tarea importante en el combate de la resistencia antimicrobiana, ya que es imprescindible que los pacientes hagan un uso correcto de estos medicamentos. 

Sin embargo, aún hoy existe en la gente un gran desconocimiento sobre el tema y persisten varios mitos sobre los antibióticos. Estos son los 10 más comunes.  

1- Los organismos de las personas se hacen resistentes a los antibióticos. La resistencia antimicrobiana es un proceso natural en los agentes patógenos. Como resultado de mutaciones genéticas, las bacterias se vuelven resistentes al mecanismo de acción de los antibióticos. No es nuestro organismo el que desarrolla esa resistencia, son las bacterias las que lo hacen. 

2- Los antibióticos pueden curar cualquier enfermedad. Los antibióticos no siempre son la respuesta a una infección. Sólo funcionan si ésta es causada por una bacteria; si no, tomarlos no traerá ningún beneficio al paciente. El resfrío, la bronquitis, la mayoría de los casos de tos, la gastroenteritis viral y algunas infecciones de oído y senos paranasales tampoco se tratan con antibióticos.

3- Si tengo gripe y tomo un antibiótico, me voy a curar más rápido. La gripe es causada por el virus de la influenza. Los antibióticos no atacan a los virus sino a las bacterias, por eso tomar un antibiótico no servirá para tratar ni la gripe ni ninguna otra infección viral.

4- Si me siento mal, tengo que tomar rápido un antibiótico. Como con cualquier medicamento, no hay que autoprescribirse. Ante los síntomas de una posible infección bacteriana, siempre hay que consultar al médico, que determinará si es necesario indicar un antibiótico y cuál es el que debe utilizarse. 

5- Hay que eliminar todas las bacterias del cuerpo. Nuestro cuerpo tiene millones de bacterias cuya actividad es beneficiosa y necesitamos de ciertas de ellas para que nuestro organismo funcione bien. Por ejemplo, al lavarse las manos habitualmente, no es necesario utilizar un jabón antibacterial sino uno común. Los agentes patógenos que eliminan los antibióticos son los que generan un efecto negativo para la salud.

6- Puedo tomar antibióticos sin problemas porque no tienen efectos secundarios. Los antibióticos son medicamentos muy seguros, pero esto no quiere decir que no puedan tener efectos adversos, como cualquier fármaco. En algunos casos pueden provocar diarrea, náuseas, y reacciones alérgicas.

7- Si me olvidé una dosis, puedo tomar dos juntas. Respetar las dosis indicadas es importante para mantener un nivel de antibióticos en la sangre ya que si el nivel baja, las bacterias vuelven a multiplicarse. Hay que tomar la dosis tan pronto como sea posible, pero si ya se está cerca de la hora de la siguiente, esperar y luego seguir el cronograma de tomas establecidas. No duplicar una toma para compensar la que se olvidó. 

8- Cuando me siento mejor, puedo dejar de tomar el antibiótico. La duración del tratamiento con un antibiótico fue estudiada para prolongarla el tiempo necesario para matar todas las bacterias. Por eso no se debe suspender un tratamiento antes de completarlo, incluso si mejoran los síntomas.

9- Los antibióticos más efectivos son los más nuevos y caros. Para hacer frente a este problema de la resistencia antimicrobiana la industria farmacéutica está permanentemente investigando nuevos desarrollos, pero esto no significa que los antibióticos tradicionales y baratos, como la penicilina, haya dejado de ser efectivos para tratar muchas infecciones bacterianas.

10- Si necesito antibiótico, puedo tomar uno que tengo en mi casa y sobró de una vez anterior. No está recomendado utilizar medicamentos sobrantes ni que hayan sido indicados a otra persona. Cada paciente y cada situación es diferente por eso en cada caso el médico indicará el mejor esquema de tratamiento posible y debe respetarse.

Fuente: Organización Mundial de la Salud, Organización Panamericana de la Salud, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, Clínica Las Condes

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Toda esta información tiene por objetivo contribuir a la concientización y al conocimiento por parte de la comunidad sobre diversos temas vinculados al cuidado de su salud. Sin embargo, bajo ningún punto de vista intenta reemplazar el diálogo médico-paciente, que es uno de los espacios más valiosos para conocer en profundidad sobre éste y muchos otros temas, preservar la salud como estado de bienestar general, prevenir el desarrollo de enfermedades, acceder al adecuado diagnóstico de determinados cuadros e iniciar el tratamiento que el profesional de la salud sugiera y consensue con el paciente.