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Salud

Seguridad del paciente: la importancia de los elementos de protección personal

Son fundamentales para minimizar los riesgos de transmisión en una pandemia como la del coronavirus. Cómo hacer un uso racional. 

Los elementos de protección personal (EPP) son fundamentales no sólo para proteger al personal de salud de los agentes patógenos, sino también para evitar la transmisión de estos a los pacientes. Y tanto su correcta utilización como la administración de este recurso finito adquiere una importancia mayor en el medio de una pandemia como la de coronavirus

Desde el inicio de la crisis del Covid-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió de la necesidad de hacer un uso racional de estos recursos. En este sentido insistió, al igual que las autoridades locales, en que los barbijos profesionales deben estar destinados al personal sanitario y que la gente debe utilizar un tapabocas casero para salir a la calle. 

Los barbijos son uno de los EPP, una categoría que incluye otros elementos igualmente necesarios para disminuir el riesgo de transmisión de, por ejemplo, virus y bacterias provenientes de la sangre y fluidos orgánicos.

Qué y para qué

Cada uno de los EPP tiene una función y también una recomendación de uso, dependiendo de las maniobras que debe realizar el personal de salud y también de la disponibilidad y del cuadro general de situación en la que deben realizarse estas prácticas. 

  • Barbijo quirúrgico o triple capa: busca evitar el contagio a través de gotas/microgotas. 
  • Barbijo N95: tiene un mayor filtrado y evita el contagio durante maniobras de generación de aerosoles. 
  • Máscara facial o antiparras: previene el contacto con la mucosa ocular y protege al barbijo N95 de salpicaduras en maniobras con aerosoles.
  • Guantes: evitan el contagio a través de contacto.
  • Camisolín y mameluco impermeable: ambos previenen el contagio a través del contacto. 
  • Gorra y botas: sólo se utilizan para procedimientos de contacto con fluidos. 

Cómo utilizarlos 

Desde la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), se establecieron guías para orientar a los médicos, enfermeros, camilleros y otros trabajadores sanitarios durante la pandemia, tanto para protegerse individualmente como para garantizar la seguridad del paciente. En primer término, la SADI estableció tres niveles de atención y pautas generales para cada uno de ellos.

  • Nivel 1: contacto con pacientes y sin riesgo de exposición a fluidos corporales. Se requiere tener protección a menos de un metro, barbijo quirúrgico, camisolín de contacto y guantes.
  • Nivel 2: contacto con pacientes y riesgo de exposición a fluidos corporales. En este caso, la protección ocular es indicación general y se suma el barbijo quirúrgico, el camisolín hidrorepelente, guantes y botas en caso de riesgo de salpicadura para personal de limpieza.
  • Nivel 3: maniobra con aerosoles. Es en el caso en que se necesita mayor protección y para eso es obligatorio utilizar máscara facial, protección ocular, barbijo N95, camisolín hidrorrepelente, guantes y botas o cubrecalzado en quirófano.

En todos los niveles se suma la cofia para las personas con pelo largo o en quirófano, y el calzado impermeable.

Cómo administrar los EPP

Pensando siempre en garantizar la seguridad del paciente pero también en administrar estos elementos de manera eficiente, los documentos de la SADI establecen indicaciones precisas para tres escenarios posibles: recursos suficientes y demanda cubierta; recursos insuficientes y demanda cubierta; y recursos insuficientes y demanda excesiva. 

Así, por ejemplo, si hay suficientes recursos y una demanda cubierta, el barbijo quirúrgico puede usarse para atender pacientes sospechosos sin generación de aerosoles y descartarse después de ese uso. Pero en el caso de que los recursos sean insuficientes y la demanda excesiva, puede utilizarse (siempre que no se hagan maniobras de generación de aerosoles) hasta que se moje, rompa o ensucie, cubierto con máscara facial. 

Del mismo modo, señalan que el barbijo N95 es reusable por 15 días o uso extendido 4-8 horas o hasta que se rompa, ensucie o manche, pero está permitido que se re esterilice con ciertas condiciones. 

Otras medidas de protección

Para una óptima utilización de los EPP, el personal debe tanto colocarlos como especialmente retirarlos de manera correcta, según pautas ya establecidas por la OMS. 

Además, existen otras precauciones estándar también diseñadas para reducir el riesgo de transmisión de microorganismos, que deben aplicarse a todos los pacientes que requieren atención por todos los trabajadores de salud y en todos los entornos sanitarios. Estas son la correcta higiene de manos y respiratoria, el manejo seguro de los residuos hospitalarios y de elementos cortantes o punzantes, la esterilización y desinfección de dispositivos, y la limpieza del entorno. 

Fuente: Ministerio de Salud, Organización Mundial de la Salud, Sociedad Argentina de Infectología

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Toda esta información tiene por objetivo contribuir a la concientización y al conocimiento por parte de la comunidad sobre diversos temas vinculados al cuidado de su salud. Sin embargo, bajo ningún punto de vista intenta reemplazar el diálogo médico-paciente, que es uno de los espacios más valiosos para conocer en profundidad sobre éste y muchos otros temas, preservar la salud como estado de bienestar general, prevenir el desarrollo de enfermedades, acceder al adecuado diagnóstico de determinados cuadros e iniciar el tratamiento que el profesional de la salud sugiera y consensue con el paciente.