Un nuevo estudio confirma que la innovación en diferentes enfermedades reduce el gasto sanitario

Un reciente trabajo internacional muestra los efectos de la innovación en los principales grupos de enfermedades y señala que los nuevos fármacos permiten rebajar el gasto sanitario hasta en ocho veces su costo inicial.

En los últimos años se publicaron varios estudios que confirman que la inversión en medicamentos y en tecnología médica aportan beneficios en términos de mayor eficiencia y de importantes ahorros para el sistema sanitario y la sociedad. 

Esas conclusiones surgen de trabajos referidos a enfermedades concretas. Pero, recientemente, un nuevo estudio da cuenta de una evidencia más amplia de esta realidad porque reúne los efectos de la innovación en diferentes patologías, entre ellas, oncológicas y cardiovasculares, y también en el caso de las vacunas. 

Se trata de un trabajo de revisión referido al efecto compensador de la innovación farmacéutica, publicado en la revista Global & Regional Health Technology Assessment, especializada en contenidos de evaluación de tecnologías sanitarias y economía de la salud. Sus autores, Néboa Zozaya, Bleric Alcalá y John Galindo, de la Fundación Weber, con sede en Madrid, analizaron las conclusiones de una treintena de investigaciones.

El estudio diferencia entre los ahorros de costos directos, sanitarios y no sanitarios, y los indirectos. En el primer caso son los recursos directamente relacionados con el abordaje de la enfermedad (consultas médicas, análisis de laboratorio, consumo de medicamentos, hospitalizaciones). Los directos no sanitarios tienen que ver con la reducción de los cuidados que los pacientes reciben en su domicilio, ya sea de profesionales o de familiares y amigos. Y los indirectos son los que incluyen pérdidas de productividad laboral permanentes y temporales causadas por la enfermedad, que representan una pérdida de riqueza para la sociedad.

Las conclusiones de las principales publicaciones estudiadas indican los siguientes beneficios: 

Rebaja del gasto sanitario. Investigaciones realizadas en Estados Unidos señalan que cuando un medicamento de 15 años de antigüedad es sustituido por otro que lleva sólo 5 en el mercado se produce un aumento del gasto farmacéutico de 18 dólares per cápita, pero a la vez una rebaja del gasto sanitario no farmacéutico de 72 dólares, lo que supone una tasa de ahorro de casi cuatro veces el costo adicional de la introducción del nuevo tratamiento.

Menos hospitalizaciones. Hay estudios publicados en Estados Unidos que cuantifican los ahorros de gasto sanitario en una proporción de entre 2,4 y 8,3 veces el gasto adicional realizado al incorporar los nuevos fármacos. La parte más importante de estas rebajas de gasto sanitario corresponde al descenso de las hospitalizaciones derivado del uso de los nuevos medicamentos.

Reducción en el largo plazo. Otro estudio que analiza el caso de Estados Unidos y 6 países de la OCDE destaca cómo los ahorros marginales de la llegada de un nuevo fármaco se cifran en 5,9 dólares per cápita en el corto plazo, generando un ahorro global de 1.800 millones, retornos que, considerados a largo plazo, se elevan hasta los 11,4 dólares per cápita, o 3.400 millones de dólares en términos agregados.

Mayor eficiencia en oncología. Sólo en Estados Unidos las nuevas terapias contra el cáncer lanzadas entre 1989 y 2005 evitaron 1,55 millones de días de hospitalización en 2013, reduciendo en 4.800 millones de dólares los costes de hospitalización en aquel año. En la misma línea, otro trabajo, desarrollado en Canadá, contabiliza en 3.596 millones de dólares y 1,7 millones de hospitalizaciones los retornos anuales logrados por los nuevos antitumorales comercializados entre 1980 y 1997, “una cuantía muy superior al gasto anual del país dedicado al tratamiento del cáncer”.

Ahorro en tratamientos cardiovasculares. En los países de la OCDE el gasto farmacéutico vinculado a la enfermedad cardiovascular creció en 24 dólares per cápita entre 1995 y 2004. Sin embargo, se tradujo en una rebaja de 89 dólares per cápita de la factura hospitalaria global. En el Reino Unido, el tratamiento con los nuevos medicamentos anticoagulantes contra la fibrilación auricular logró ahorros de 531 dólares por paciente en el corto plazo, cifra que se eleva a 3.104 dólares estimando el conjunto de la vida del enfermo. En tanto, en Estados Unidos, la administración de estatinas, un tipo de fármacos dirigido a tratar los altos niveles de colesterol en sangre, generó una caída del 11% en los costos del abordaje de la enfermedad cardiovascular y del 27% en otros capítulos del gasto sanitario.

Vacunas, la ecuación más efectiva de la historia. Trabajos referidos a Estados Unidos señalan que los beneficios de la vacunación de la viruela superaron 6 veces su costo, y que cada dólar invertido en vacunación infantil permite un ahorro de 13 dólares per cápita en el corto plazo, de los cuales 10 se corresponden con costos indirectos. A largo plazo, los ahorros relacionados con la vacunación infantil llegan a cifrarse en 27 dólares por cada dólar invertido, de los que 9 se corresponden directamente con ahorros para el sistema sanitario. En el caso de los países en vías de desarrollo esta proporción entre retornos y costo sería hasta de 44 a 1.

Fuente: Revista Global & Regional Health Technology Assessment. Fundación Weber. Farmaindustria. 

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