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Cáncer colorrectal: cuando la prevención salva vidas

Diagnosticado en etapas tempranas, se cura en más del 90 por ciento de los casos. Cómo son los chequeos periódicos que hay que realizarse.

Icon Fecha 27 noviembre, 2020

El cáncer colorrectal es el tercero en incidencia entre los hombres y el segundo entre las mujeres. Más de 1,8 millón de nuevos casos fueron diagnosticados en todo el mundo en el año 2018.

En la Argentina, se les diagnostica a 13.500 personas cada año, lo que lo convierte en el segundo tipo de cáncer más frecuente (11,8% del total de casos), detrás del de mama (16,8%). Terceros se ubican los tumores de próstata (9,7%).

El cáncer colorrectal es un tumor maligno que afecta el colon y al recto, que conforman el intestino grueso, la última porción del tracto digestivo.

En más del 90 por ciento de los casos, la enfermedad se inicia en una lesión precursora, el pólipo adenomatoso o adenoma (crecimiento anormal de las células), que se desarrolla lentamente. Tarda entre 10 y 15 años hasta transformarse en un tumor maligno.

Esa característica de lenta progresión es lo que permite tener un tiempo amplio para detectar el tumor pero, para eso, es indispensable que las personas se realicen los testeos y pruebas de control necesarios. Detectado en forma temprana, este cáncer es curable en más del 90 por ciento de los casos.

Los estudios de diagnóstico más frecuentes para esta enfermedad son el de sangre oculta en materia fecal y la colonoscopía. El primero es muy sencillo y puede realizarlo el paciente mismo en el hogar con un suministro médico. En caso de dar positivo, el especialista indicará una colonoscopía, un estudio endoscópico indoloro que permite examinar el interior del colon y el recto, a través de una cámara ubicada en un tubo flexible que se introduce dentro del organismo.

De detectarse la existencia de pólipos, la colonoscopía permite extraerlos en ese momento, de modo tal que el riesgo de desarrollo de tumores malignos se reduce ampliamente.

Entre los factores de riesgo para desarrollar cáncer de colon se destacan ser mayor de 50 años, tener antecedentes de adenomas o de cáncer colorrectal en la familia, padecer enfermedad inflamatoria intestinal, llevar una alimentación poco saludable, consumir alcohol en exceso, fumar, tener sobrepeso, no hacer actividad física y llevar una vida sedentaria.

Con analizar los factores que pueden llegar a predisponer la aparición del tumor, es sencillo descubrir algunas de las medidas que ayudan a prevenir su desarrollo:

– Consumir una dieta rica en fibras, especialmente vegetales y frutas.

– Disminuir el consumo de carnes rojas y grasas de origen animal.

– Ingerir productos ricos en calcio (lácteos).

– Realizar ejercicio físico regularmente y evitar el sobrepeso.

– Disminuir el consumo de bebidas alcohólicas y evitar el tabaco.

Cancer colorrectal

A estas medidas, se le debe sumar la realización de chequeos periódicos para detectar y extirpar los adenomas, de existir, o rastrear y tratar el cáncer colorrectal de manera temprana. Para eso, todas las personas de 50 a 75 años, aún aquellas que no tengan síntomas, deben efectuarse chequeos regulares, debido a que, en cerca del 75% de los casos, los tumores se desarrollan en personas que no tienen antecedentes personales ni familiares de cáncer.

Síntomas ante los cuales estar alerta: cambios en los hábitos de evacuación intestinal, sensación de evacuación incompleta, materia fecal con sangre, dolor abdominal o rectal recurrente, anemia o pérdida repentina de peso.

Los tratamientos para la enfermedad dependerán de la situación particular de cada persona y de factores como la localización del tumor, el estado general de salud y el estadio del cáncer. Pero suele realizarse una cirugía para remover el tumor. Y luego, puede incluirse terapia de radiación y quimioterapia.

En los casos de cáncer colorrectal avanzado, a la quimioterapia se le puede unir (de considerarlo el especialista útil y necesario) el tratamiento con terapias dirigidas, medicamentos cuyo objetivo es atacar a las células cancerosas de manera directa, inhibiendo alteraciones genéticas, hasta lograr que mueran. La inmunoterapia, por otro lado, utiliza al propio sistema inmune del paciente para atacar al cáncer.

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Fuentes:

Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). Ministerio de Salud de la Nación Argentina. World Cancer Research Fund- American Institute for Cancer Research.