Tratamientos de vanguardia para el cáncer de mama

Por la demora en el diagnóstico y en el acceso al tratamiento, el cáncer de mama es el que más muertes produce en las mujeres en Argentina. Gracias a la investigación científica, además de la cirugía, los rayos y la quimioterapia, se han desarrollado en los últimos años terapias hormonales, terapias dirigidas, tratamientos biológicos e inmunoterapia, todo un abanico de opciones que contribuyen a la cura o el control de la enfermedad y a mejorar la calidad de vida.

En la Argentina, el cáncer de mama se diagnostica en cerca de 21.500 mujeres por año. Es el cáncer que causa más muertes en la población femenina (5.868 por año). Una de las razones es que más del 30% de las afectadas es diagnosticada en estadios avanzados. 

La demora en el diagnóstico reduce las posibilidades de sobrevida, a pesar de que ahora hay una amplia variedad de tratamientos que se han desarrollado a través de la investigación científica y evaluado en estudios clínicos, como las terapias hormonales, los tratamientos dirigidos, los biológicos y la inmunoterapia. 

Para indicar el tratamiento del cáncer de mama, se tiene en cuenta el estado de salud de cada paciente, el tipo de tumor, su etapa y grado, su tamaño y si las células cancerosas son sensibles a las hormonas. 

Las cirugías, la radioterapia y la quimioterapia están entre los tratamientos convencionales del cáncer de mama. En la actualidad, se hace un perfil de cada paciente al considerar la biología de sus células tumorales y se puede indicar alguno de los tratamientos más recientes, aquel que el médico considere que mejor beneficiará a la paciente. 

Cuando las pacientes tienen tumores con receptores hormonales positivos para estrógenos y progesterona, se habla de “tumores hormonodependientes u hormono-sensibles”. Representan el 66% de todos los casos de cáncer de mama. Son más característicos de las mujeres después de la menopausia. Para ese tipo de tumores, hoy se indican las terapias hormonales, que impiden que las células cancerosas obtengan las hormonas que necesitan para seguir creciendo.

En el 25% de los casos de cáncer de mama, las células tumorales de las pacientes tienen la proteína HER2 sobreexpresada y no contienen receptores para las hormonas (estrógenos o progesterona). Para este tipo de tumores, se indican terapias dirigidas hacia la proteína HER2, específicamente diseñadas para bloquear el crecimiento y propagación de las células cancerosas. Actúan de forma diferente de la quimioterapia, que ataca a todas las células.

Además, hay tumores de mama que se clasifican como “triple negativos”. Esto ocurre cuando las células tumorales no poseen receptores para hormonas (estrógenos o progesterona) ni tienen sobreexpresión de la proteína HER2. Su incidencia es mucho más reducida: suponen el 15% aproximadamente de todos los cánceres de mama. En estos casos, además de la quimioterapia, se puede indicar terapias dirigidas o inmunoterapia. Ésta última ayuda a que el sistema inmune detecte a las células tumorales y las controle.

Para una detección temprana del cáncer de mama, el Instituto Nacional del Cáncer de la Argentina recomienda que todas las mujeres de 50 a 69 años (que nunca hayan tenido enfermedades en las mamas ni antecedentes familiares) se realicen una mamografía al menos cada dos años junto a un examen físico de los pechos por parte de un profesional de la salud. 

Para las mujeres de 40 a 50 años como las mayores de 69 años (sin enfermedad previa ni antecedentes familiares), se aconseja consultar con el médico acerca de la conveniencia de hacer o no una mamografía. En los casos de mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama, deberán decidir con su médico cuál es el momento adecuado para comenzar con los controles.

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Toda esta información tiene por objetivo contribuir a la concientización y al conocimiento por parte de la comunidad sobre diversos temas vinculados al cuidado de su salud. Sin embargo, bajo ningún punto de vista intenta reemplazar el diálogo médico-paciente, que es uno de los espacios más valiosos para conocer en profundidad sobre éste y muchos otros temas, preservar la salud como estado de bienestar general, prevenir el desarrollo de enfermedades, acceder al adecuado diagnóstico de determinados cuadros e iniciar el tratamiento que el profesional de la salud sugiera y consensue con el paciente.