• Salud
    marcador

    Salud

    Información sobre patologías, hábitos saludables y prevención.

     Tabaco y Covid-19: fumar puede aumentar la gravedad de la infección23 febrero 2021

    Tabaco y Covid-19: fumar puede aumentar la gravedad de la infección

     Nuevos estudios buscan desentrañar el impacto del Covid-19 durante el embarazo23 febrero 2021

    Nuevos estudios buscan desentrañar el impacto del Covid-19 durante el embarazo

     Artrosis: una enfermedad que se asocia con la edad13 febrero 2021

    Artrosis: una enfermedad que se asocia con la edad

Dengue en tiempos de coronavirus: cómo diferenciar los síntomas de una y otra enfermedad

Icon Fecha 20 enero, 2021

En momentos en los que es imprescindible redoblar los esfuerzos para mantener las medidas de prevención contra el coronavirus, se sumó la necesidad de mantener la lucha contra el mosquito transmisor del dengue, otro componente que -con la llegada de las altas temperaturas- aparece en el escenario sanitario y del que hay que estar alerta.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tercera parte de los habitantes del planeta están en riesgo de contraer dengue. Cada año se presentan cerca de 390 millones de casos en el mundo, de los cuales 500 mil corresponden a dengue grave con alrededor de 25 mil muertes. En 2020, Argentina alcanzó su récord de casos con casi 60.000 confirmados y unos 100 mil notificados, lo que significó más casos que en los brotes de 2016 (75 mil) y de 2009 (23 mil).

El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti, que en el país no sólo se encuentra en la región norte, sino que se ha expandido y consolidado en todo el sector central, incluyendo las provincias más pobladas como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y también la Ciudad de Buenos Aires.

Cuando el mosquito se alimenta con sangre de una persona enferma de dengue y luego pica a otras personas, les transmite esta enfermedad. El contagio solo se produce por la picadura de los mosquitos infectados, nunca de una persona a otra, ni a través de objetos o de la leche materna. 

Ante el aumento del movimiento de personas relacionado con las fiestas de fin de año y las vacaciones, el Ministerio de Salud de la Nación advirtió que es posible que aumente la transmisión de covid-19 y comiencen a presentarse casos de dengue

El informe más reciente de la Dirección Nacional de Epidemiología e Información, titulado “Vigilancia integrada de dengue en el contexto de la pandemia de Covid-19”, indica que si bien aún no hay evidencia de circulación viral autóctona de dengue en el país, al menos 6 provincias ya reportaron casos (entre ellas Salta, Misiones, Corrientes y Santa Fe). 

En este sentido, como en ciertas regiones del país coronavirus y dengue pueden estar transmitiéndose simultáneamente, las autoridades sanitarias alertan y recomiendan que médicos y pacientes estén atentos a los síntomas y cumplan con la prevención de ambas enfermedades. 

¿Es dengue o es Covid-19?

Algunos síntomas iniciales del dengue y el coronavirus suelen confundirse. Por eso, es clave el uso de pruebas específicas de laboratorio virológico para un diagnóstico preciso. 

En las primeras 48 o 72 horas, tanto el dengue como el Covid-19 pueden provocar fiebre, cansancio y dolor de cabeza. Pero, tras ese período inicial, comienzan a manifestarse síntomas específicos y característicos de cada enfermedad.

Los especialistas señalan que tras las primeras 72 horas, el dengue puede generar dolor detrás de los ojos (retroorbitario) que es característico. Y también pueden aparecer dolores musculares y en las articulaciones. Además, pueden darse náuseas y vómitos y otras manifestaciones hematológicas características, como un sangrado tras cepillarse los dientes o por las fosas nasales y, en algunos casos, es posible visibilizar petequias (manchas) en la piel. 

Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, es importante concurrir a un centro de salud para recibir el tratamiento adecuado y no automedicarse: no tomar aspirina ni ibuprofeno porque puede favorecer las hemorragias. Se puede tomar paracetamol en caso de dolor intenso o fiebre, sin exceder los 2 gramos por día, y no utilizar medicación inyectable. La consulta médica ayudará a que, tras la confirmación del cuadro, se traten los síntomas y se haga un seguimiento estricto. 

En tanto, la infección por coronavirus se asocia a un signo clave que sirve para ayudar a discriminar una de otra: el dengue no suele estar acompañado por tos. Por eso, si el paciente tiene fiebre y otros síntomas inespecíficos y comunes a ambas patologías, pero aparece tos, entonces el diagnóstico comienza a inclinarse hacia Covid-19

A esto se suma que, en muchos casos, el SARS-CoV-2 genera pérdida repentina del olfato y del gusto y dolor de garganta, algo que no se asocia a pacientes con dengue. 

Con el paso de los días, la infección por coronavirus puede agravarse y desencadenar nuevos síntomas relacionados con la hipoxemia (caída en la presión de oxígeno en la sangre) y, por eso, es necesario prestar suma atención a la sensación de falta de aire o dificultad para respirar que son indicios de trastornos en la oxigenación.

En síntesis, según informa el Ministerio de Salud, los síntomas del dengue son:

  • fiebre acompañada de dolor detrás de los ojos, de cabeza, muscular y de articulaciones
  • náuseas y vómitos
  • cansancio intenso
  • aparición de manchas en la piel
  • picazón y/o sangrado de nariz y encías

Y los siguientes son los síntomas de Covid-19:

  • fiebre (a partir de los 37.5°C)
  • tos
  • pérdida repentina del gusto o del olfato
  • dolor de garganta
  • dolor de cabeza o muscular
  • dificultad respiratoria 
  • diarrea
  • náuseas o vómitos 

Claves para prevenir el dengue 

El mosquito Aedes aegypti deposita los huevos en agua acumulada en recipientes ubicados dentro de los domicilios, patios y jardines. Aquí las principales recomendaciones para evitar la propagación del insecto:

  • Eliminar todos los recipientes en desuso que puedan acumular agua (como latas, botellas, neumáticos)
  • Dar vuelta los objetos que se encuentran en el exterior y pueden acumular agua cuando llueve (baldes, palanganas, tambores)
  • Cambiar el agua de bebederos de animales, colectores de desagües de aire acondicionado o lluvia, dentro y fuera de la casa, cada 3 días. Frotar las paredes de los recipientes con una esponja a fin de desprender los huevos de mosquito que puedan estar adheridos
  • Rellenar los floreros y porta macetas con arena húmeda
  • Mantener los patios limpios y ordenados y los jardines desmalezados
  • Limpiar canaletas y desagües de lluvia de los techos
  • Tapar los tanques y recipientes que se usan para recolectar agua
  • Usar siempre repelentes siguiendo cuidadosamente las recomendaciones del envase
  • Utilizar ropa clara que cubra los brazos y las piernas, especialmente durante las actividades al aire libre
  • Colocar mosquiteros en puertas y ventanas
  • Proteger cunas y cochecitos de bebés con telas mosquiteras
  • Utilizar repelentes ambientales como tabletas y espirales. Tener en cuenta que la fumigación no es suficiente para eliminar el mosquito. 

En cuanto al uso de repelentes, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) asegura que ofrecen protección contra las picaduras de insectos y los mantienen alejados, pero no los matan. Además, no recomiendan la utilización de repelentes en menores de 2 meses de edad y afirman que la citronella es menos efectiva que el DEET (compuesto del repelente) y en el contexto epidemiológico de los últimos años, se desaconseja su uso.

Por eso se recomienda:

  • Usar aquellos productos cuyas concentraciones no superen el 30% de DEET
  • Seguir las instrucciones según se indican en la etiqueta
  • No aplicar el repelente en zonas de heridas, cortaduras o piel irritada
  • No aplicar el producto (en caso de spray) directamente sobre la piel, sino colocar en la mano y luego esparcir
  • Evitar el contacto del producto con los ojos y la boca
  • No aplicar el repelente en las manos de los niños. El mismo debe ser aplicado por un adulto
  • Primero colocar el protector solar y luego de 30 minutos aplicar el repelente
  • No rociar los productos que contienen DEET directamente en la cara. Rociar las manos y después frotarlas cuidadosamente sobre la cara evitando los ojos y la boca

No utilizar insecticidas tipo “hogar y plantas” sobre la ropa o piel son altamente tóxicos.

Te puede interesar:  Nuevas recomendaciones de la OMS sobre los barbijos caseros

Icono InfoFuentes:

Ministerio de Salud de la Nación, Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), Organización Mundial de la Salud (OMS)

Anterior:

Fiestas Seguras: cómo cuidarnos en las reuniones familiares

Ver +
Siguiente:

Alerta sarampión: la mortalidad en el mundo creció 50%

Ver +