• Sociedad y Medicamentos
    marcador

    Sociedad y Medicamentos

    Vacunas, medicamentos, innovación y su impacto en la sociedad.

     DASH: descubren más beneficios de la dieta para bajar la hipertensión02 agosto 2021

    DASH: descubren más beneficios de la dieta para bajar la hipertensión

     Hepatitis: una historia de innovación28 julio 2021

    Hepatitis: una historia de innovación

     Personas con inmunosupresión: los beneficios de vacunarse superan a los riesgos17 mayo 2021

    Personas con inmunosupresión: los beneficios de vacunarse superan a los riesgos

Hepatitis: una historia de innovación

Con vacunas y tratamientos en evolución constante, la investigación científica y la industria biofarmacéutica cambiaron el paradigma de la enfermedad.

Icon Fecha 28 julio, 2021

La hepatitis refiere en general a la inflamación del hígado, que puede tener un origen infeccioso o no. En las hepatitis infecciosas, los principales virus que la causan son el de la hepatitis A, el de la hepatitis B y el de la hepatitis C. Los dos primeros tienen una vacuna que los previene; el tercero no, pero en los últimos años la industria farmacéutica desarrolló tratamientos innovadores que llegan a alcanzar la curación casi en la totalidad de los pacientes.

Durante mucho tiempo, los distintos virus que causan la hepatitis no se diferenciaron. El de la hepatitis A se confirmó recién en 1944 y el de la hepatitis B se descubrió en 1965. Respecto del virus de la hepatitis C, fue en 1970 cuando el virólogo estadounidense Harvey Alter identificó un virus que causaba hepatitis crónica y no era ni el A ni el B. Casi 20 años después, en 1989, el británico Michael Houghton logró su secuencia genética. Por estos descubrimientos, ambos investigadores ganaron el premio Nobel de Medicina en 2020.

Un problema de salud pública global

En la hepatitis A, rara vez se indica tratamiento farmacológico y hasta el 99% de los pacientes se recuperan sin secuelas. Su incidencia disminuyó más del 90% desde 1995, en buena medida gracias a la vacuna. Pero respecto de la hepatitis B y la C, las consecuencias para la salud pueden ser más severas.

Si bien la vacunación y las nuevas terapias también están cambiando el paradigma de estas virosis, las hepatitis son una gran carga para la salud pública y de hecho la Organización Mundial de la Salud (OMS) se planteó una estrategia mundial para eliminarlas para el 2030.

En Argentina, de acuerdo a los últimos datos, las hepatitis virales causaron 178 muertes en 2017, de las cuales dos tercios fueron por hepatitis C y el resto por hepatitis B. Además, se calcula que hubo otros 6.000 fallecimientos que podrían deberse en algún porcentaje a secuelas de hepatitis B y C.

A nivel mundial, se estimaba en 2015 que había 257 millones de personas infectadas por el virus de la hepatitis B y 71 millones con infección crónica por hepatitis C. Ambas causan globalmente unas 125.000 muertes anuales. La casi totalidad de estos fallecimientos se atribuyen a la cirrosis y el cáncer hepático primario que pueden causar estas virosis.

La revolución de las vacunas

Los primeros cultivos celulares a fines de la década del 70 abrieron las posibilidades para el desarrollo de vacunas contra la hepatitis. La primera vacuna contra las hepatitis virales fue la de la hepatitis B, que se desarrolló en 1980 a partir de plasma de portadores crónicos y fue calificada como la primera vacuna preventiva de un cáncer por la OMS. Cuatro años después, se obtuvo una vacuna de ADN recombinante. En 1992, la OMS recomendó la vacunación contra la hepatitis B y hacia mediados de la década siguiente, ya casi 9 de cada 10 países la habían incluido en sus calendarios de vacunación.

Respecto de la hepatitis A, la primera vacuna a nivel mundial se introdujo en 1992. En Argentina, a partir de 2005 se incorporó al calendario de vacunación, y ya desde el año siguiente las infecciones disminuyeron significativamente y no se documentaron casos de insuficiencia hepática aguda. También en hepatitis B se redujo drásticamente la mortalidad por hepatitis fulminante en infantes y la incidencia de carcinoma hepatocelular bajó globalmente un 25%.

Innovación que no cesa

Desde la identificación de las hepatitis, la industria biofarmacéutica ha trabajado incansablemente no sólo en la búsqueda de fármacos preventivos –como lo demuestran las exitosas vacunas mencionadas anteriormente– sino también en alternativas terapéuticas para controlar las hepatitis y evitar sus consecuencias. 

Hoy, los nuevos tratamientos han logrado disminuir cerca del 75% el riesgo de sufrir cáncer hepático.

En 1991, se aprobó el interferón alfa-2a, el primer tratamiento para la hepatitis crónica. Los interferones son un grupo de proteínas con actividad inmunomoduladora y también tienen un efecto antiviral, aunque estas primeras terapias conseguían la eliminación del virus en un porcentaje bajo de pacientes. A mediados de los 90, el interferón con ribavirina consiguió una respuesta viral sostenida ya en un porcentaje de entre el 30-40% de los pacientes en algunos genotipos.

Con los años, los aportes de distintos investigadores permitieron profundizar el conocimiento de las hepatitis, identificar dianas y avanzar en nuevos fármacos. En 1998 se aprobó el primer inhibidor nucleósido de la transciptasa inversa que disminuye la cantidad de virus en la sangre. Si bien hoy no se utiliza tanto, marcó un punto de inflexión en la transición a la nueva generación de antivirales.

Los antivirales de acción directa (AAD), orales y libres de interferón, lograron una verdadera revolución en el abordaje de las hepatitis por ser seguros y muy eficaces. Y dentro de esa revolución, un capítulo especial lo merecen los llamados AAD pangenotípicos, que comenzaron a ser autorizados en los últimos años para el tratamiento de la hepatitis C. Estos antivirales cubren distintos genotipos del virus y brindan un perfil de seguridad y tolerabilidad optimizado respecto de los anteriores, además de reducir la duración del tratamiento a 12 semanas. 

hepatitis

Pero lo más significativo son sus resultados: pueden curar más del 95% de los casos de infección. La OMS hoy recomienda que los ADD pangenotípicos se utilicen en todas las personas con infección por hepatitis C crónica y no sólo para quienes tienen la enfermedad más avanzada. 

Además, la industria farmacéutica está trabajando también en la próxima disponibilidad de tratamientos de este tipo para niños, ampliando las opciones terapéuticas para avanzar en esa meta propuesta por la OMS de eliminar las hepatitis. 

 

i

Fuentes:

Organización Mundial de la Salud, Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, Boletín sobre las Hepatitis Virales en Argentina, Mayo Clinic, La introducción de la vacuna contra la hepatitis A en el Calendario Nacional de Vacunación: una nueva realidad (Sociedad Argentina de Pediatría), Entonces y ahora: el progreso en el tratamiento de la hepatitis B en los últimos 20 años (World Journal of Gastroenterology), Historia natural de la infección crónica por el virus Hepatitis B (Revista de Gastroenterología del Perú), Vacunación contra Hepatitis B: veinte años después (Revista de Gastroenterología del Perú), Hepatitis A (Revista de Medicina Legal de Costa Rica)