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Salud

Cómo prevenir la enfermedad renal

Se manifiesta sin síntomas, y en los estados avanzados puede requerir un trasplante. El estilo de vida, clave. 

Los riñones cumplen una función clave en el organismo, filtrando los desechos y el exceso de líquido en sangre, pero cuando estos órganos fallan, se produce una acumulación peligrosa para la salud, que puede derivar en serios trastornos. 

La enfermedad renal crónica —o nefropatía o insuficiencia renal crónica— es la pérdida gradual de la función renal, una patología no transmisible que puede afectar severamente la calidad de vida del paciente y tiene una alta carga para el sistema de salud, pero la buena noticia es que en la mayoría de los casos puede prevenirse. 

La enfermedad renal puede aparecer a cualquier edad. Como se desarrolla de manera silenciosa y progresa a lo largo del tiempo, la mayoría de los pacientes no sabe que la tiene hasta que se manifiesta con un cuadro grave. 

En Argentina se estima que la presenta el 10% de la población y 20.000 personas mueren anualmente por complicaciones vinculadas con la enfermedad renal crónica. Cada año, 1.800 pacientes ingresan en lista de espera para un trasplante de riñón y 7.500 comienzan diálisis.

Causas y consecuencias

La función renal puede verse afectada por varias causas, entre las que se destacan la diabetes (tanto tipo 1 como tipo 2) y la hipertensión, además de inflamaciones en el sistema excretor como la glomerulonefritis (de los glomérulos, que realizan la filtración de los riñones) o la nefritis intersticial (de los túbulos del riñón y las estructuras circundantes), o patologías como la obstrucción de las vías urinarias, enfermedad renal poliquística, reflujo vesicoureteral e infección renal recurrente.

Del mismo modo, la enfermedad genera varios efectos en el cuerpo. El primero es que puede llevar a la falla renal, obligando al paciente a someterse a diálisis o a un trasplante renal

También afecta severamente el sistema cardiovascular, porque el aumento de potasio puede alterar el funcionamiento del corazón e incrementa el riesgo de muerte prematura por infarto o accidente cerebrovascular

La retención de líquidos causa hinchazón en brazos y piernas y su acumulación en los pulmones puede derivar en un edema pulmonar. 

Además la enfermedad renal debilita los huesos y aumenta el riesgo de fracturas, provoca anemia, daños en el sistema nervioso central y disminución de la respuesta inmune, puede afectar la fertilidad y generar complicaciones en el embarazo.

Cómo prevenirla

Muchos de los factores de riesgo de la enfermedad renal crónica están vinculados con el estilo de vida (diabetes, presión arterial elevada, enfermedades cardiovasculares, tabaquismo, obesidad). Esto explica el creciente aumento de la carga de esta enfermedad, al igual que las otras no transmisibles, pero también indica que -en muchos casos- puede evitarse adoptando un estilo de vida saludable y manteniendo otras medidas de prevención para reducir el riesgo de enfermedad renal:

  • Mantener un peso saludable.
  • Llevar una dieta baja en sodio y grasas. 
  • Realizar actividad física regular, al menos 30 minutos todos los días.
  • No fumar y limitar el consumo de alcohol.
  • Realizar controles médicos periódicos. Un simple examen de orina verifica el correcto funcionamiento de los riñones. La toma de la presión evalúa uno de los principales factores de riesgo de la enfermedad y también una de sus consecuencias, porque tener presión alta puede significar que hay problemas en la función renal. 

Fuente: Sociedad Argentina de Nefrología, Mayo Clinic, Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU., Fundación Americana del Riñón, Día Mundial del Riñón

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Toda esta información tiene por objetivo contribuir a la concientización y al conocimiento por parte de la comunidad sobre diversos temas vinculados al cuidado de su salud. Sin embargo, bajo ningún punto de vista intenta reemplazar el diálogo médico-paciente, que es uno de los espacios más valiosos para conocer en profundidad sobre éste y muchos otros temas, preservar la salud como estado de bienestar general, prevenir el desarrollo de enfermedades, acceder al adecuado diagnóstico de determinados cuadros e iniciar el tratamiento que el profesional de la salud sugiera y consensue con el paciente.