Hepatitis C

Desde el descubrimiento del virus en 1989 se han logrado grandes avances en el manejo de la enfermedad. Los primeros tratamientos para el VHC en la década de los 90 eran terapias basadas en interferón alfa, terapia que mostró resultados poco esperanzadores, ya que menos del 10% de los pacientes lograba eliminar el virus con éxito. A mediados de la década, el manejo de interferón más ribavirina logró mejorar en parte los resultados, logrando una respuesta viral sostenida (RVS) en el 30-40% de los pacientes, aunque sólo en algunos genotipos.

En los últimos años, el tratamiento contra la hepatitis C ha sufrido toda una revolución. La aparición de nuevos Antivirales de Acción Directa orales, libres de interferón, y su uso combinado ha supuesto una mejora totalmente disruptiva en cuanto a eficacia, alcanzando tasas de RVS superiores al 90%, llegando al 100% en varias cohortes de pacientes, así como reduciendo el tiempo del tratamiento a 12 semanas. Además, estos tratamientos han reportado una mejor seguridad y tolerabilidad, evitando muchos efectos adversos e interacciones con otros medicamentos.

EVOLUCIÓN DE LA EFECTIVIDAD DE LOS TRATAMIENTOS CONTRA LA HEPATITIS C EN EEUU, 1991- 2016 (PORCENTAJE DE RVS ALCANZADO)

Fuente: adaptación de Kamal (2017)359

A raíz de la aparición de estas nuevas terapias y su aprobación por el Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina, el propio Ministerio recomendó los nuevos AADs como tratamiento estándar contra la hepatitis C. Además de la probada eficacia de los tratamientos basados en AAD, un factor importante de la irrupción de estos tratamientos es cómo mejoran la calidad de vida de los afectados por VHC. Sobre ello, diversos estudios muestran que la introducción de los AAD se asocia con mejoras en la calidad de vida de los pacientes, llegando a estados de salud similares a los de la población general.

Fuente: “El valor del medicamento desde una perspectiva social en Argentina y países de su entorno.
Capítulo 3. Fundación Weber (2020)”